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Lea las críticas gastronómicas que diversos medios han realizado sobre nuestro local. Entre ellos GQ, El Mundo, Terra, Expansión y Vogue
NOTA DE PRENSA DE MUMBAI MASSALA
Mumbai Massala y Mosaiq informan:
MUKESH Y ANIL VIROOMAL PRESENTAN EN MADRID EL PRIMER CATERING DE COCINA ÁRABE MEDITERRÁNEA E INDIA.
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GQ Abril 2005.
Tercer aniversario de Mumbai Massala
Después de tres años de vida, sigue siendo el restaurante indio más fashion de la capital. Su menú aniversario (25€) está formado por las recetas más exquisitas de su carta. Una oportunidad única de acercarse al mundo de las especias y la carne cocinada en el típico horno tandoor.
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Terra.
Mumbai Massala cumple tres años.
El restaurante Mumbai Massala celebra su tercer aniversario por todo lo alto: un menú aniversario y la renovación de su carta.
Este menú tiene un precio de 25 € y está compuesto por platos de la cocina tradicional india:
- Samosas de verduras (deliciosas empandillas crujientes rellenas de patatas y verduras)
- Pakoras (verduras variadas rebozadas en harina de garbanzo)
- Rollito de queso con cilantro y especias
- Croquetas de espinacas con cilantro
- Mumbai grill (delicioso surtido de nuestros productos del horno tandoor)
- Murgh maska walla (curry de pollo preparado en una deliciosa salsa de tomate, y crema)
- Banarasi pulao (arroz basmati ligeramente sazonado)
- Surtido de naas (pan de harina de trigo preparado al tandoor)
- El postre típico hindú.
Mumbai Massala desde su apertura hasta hoy, ofrece una opción culinaria distinta y de calidad a precios asequibles. Los hermanos Viroomal fueron pioneros en la capital en introducir la auténtica cocina india del noroeste de la India combinada con el método Dum Pukt, basado en la cocina a fuego lento con el fin de preservar la pureza de los alimentos.
Nueva carta
Tres años después, el restaurante indio Mumbai Massala comienza una nueva etapa renovando su carta con nuevos platos tradicionales. Lo más interesante es el precio medio de la carta, entorno a los 30 - 35 €, idea que se refuerza con el nuevo menú degustación y con su menú de mediodía de lunes a viernes por 12 € (IVA, bebida y café incluido).
Entre las nuevas referencias en la carta se distinguen algunas exquisitas elaboradas en el horno Tandoor (horno de barro donde se cocinan los alimentos previamente macerados, dándoles un sabor especial) como Murgh Kastoori Kebab (piezas de pollo condimentadas con yogurt y aromáticas especias verdes). En el apartado de los curries (platos aromatizados con una mezcla de especias) destacan Murgh Korma (suave curry de pollo en una salsa de frutos secos y azafrán) o el tradicional Rogal Gosht (jugosos trozos de cordero cocinado a fuego lento con especias). Entre los Naans (pan de harina de trigo preparado al Tandoor) sobresalen el Naan con queso y el Peshwari, preparado con frutos secos.
Tómate el aperitivo en su Snack Bar.
Mumbai Massala cuenta, además, con Snack Bar, un ambiente independiente con horario de apertura más amplio y una decoración inspirada en la industria del cine indio -la más grande del mundo, conocida como “Bollywood”-, colgando en sus paredes carteles de películas del cine indio de toda la vida. En el Snack Bar se pueden degustar los entrantes que se ofrecen en la carta, tomar el aperitivo o una copa al salir del trabajo, y escuchar música india moderna. Es el lugar ideal para comenzar un viaje gastronómico con algunas de las cervezas indias o los tes masala o de menta, que también se pueden tomar en el restaurante.
Decoración del restaurante
Enriquece esta gran apuesta su decoración que, a cargo de Ignacio García Vinuesa y Juan Sobrino, transporta al comensal a un mundo casi de leyenda: saris de seda bordados a mano y ornamentados con pedrería cuelgan de las paredes, otros saris de distintos colores tapizan las sillas de armazón plateado, suelo de mármol verde claro con incrustaciones de mosaico artesonado, todo traído de la India.
El Mundo 15 de Febrero de 2002
Indio para nababs
Es una buena noticia, no le demos vueltas: dentro de la oleada de exotismo –ya no de erotismo– que nos invade, los restaurantes indios no han estado muy representados en los últimos tiempos, cuando la cocina india, del norte refinado al sur vegetariano, es una de las más grandes mundo. Pero hubo en Madrid un breve frenesí hace una década o así; sobrevivieron los más fuertes de entre los indios más o menos genuinos que surgieron; se instaló el Annapurna cómodamente en cabeza por su hábil concepción occidentalizada de esa cocina y su agradable marco; los clientes menos preocupados por las apariencias que por la cocina siguieron la pista al modesto indopakistaní Himalaya a través de su constante peregrinar de un local a otro; y aquí paz, y después gloria.
Bien, pues ya es después y debe haber llegado la hora de la gloria, ¿no? Pues al menos hay candidato, este Mumbai Massala preciosamente decorado por Ignacio García Vinuesa (quizá el mejor especialista en dar ambiente a los restaurantes que hoy ejerce en esta ciudad), propiedad de los hispano-indios Mukesh y Anil Viroomal y «a cargo de un chef procedente de la India con gran experiencia en la cocina tradicional hindú» del que no facilitan el nombre (y quizá sea prudente, vista la brevísima duración media de los cocineros a la cabeza de los restaurantes exóticos de Madrid). Se trata de cocina dum pukt, de larguísimas y sabias cocciones a fuego lento, que fue la de los nababs del norte de la India a partir de finales del siglo XVIII. Con un genuino horno tandur, naturalmente.
Una primera visita nos parece más que prometedora, y sin duda el adormilado escenario de la cocina india necesitaba una sacudida de este tipo. ¿Es una cocina «totalmente distinta a la que podemos encontrar actualmente en Madrid»? Hombre, no del todo; y la elección de una carta muy clasicona, con pollo tikka y curries como el rogan josh de cordero, puede incrementar la impresión de familiaridad. Pero la materia prima y la ejecución son de primera, y lo ratifican platos como las samosas (esa suerte de empanadillas/croquetas) de carne, el citado rogan josh (perfectas las especias, tierno el cordero) y un helado kulfi tradicional. Merece la pena seguir sus progresos.
Lo que ya inquieta un tanto es una característica de este restaurante: sus precios, que desde luego son apropiados para los más legendarios nababs y maharajás. Con un pedazo de pan naan, el citado menú llega a más de 40 euros, sin contar ni bebida ni café. Podría justificarse, sí... pero sólo si se afianza en el nivel de calidad de los mejores restaurantes de Madrid.
Expansión 16 de Febrero de 2002
Un lujo de sabores y colores de la India
MARICAR DE LA SIERRA
La cocina india más genuina es la que elaboran en Mumbai Massala, un lujo asiático original y muy detallista.
En Mumbai Massala se ofrece una cocina tradicional india, verdadera y desconocida en la capital. Sus propietarios, procedentes de una familia india residente en España, han retomado la cocina Dum Pukt.
En ella, se respeta la pureza de los alimentos, que se guisan a fuego lento para preservar sus aromas y sabores naturales, dejando que las carnes y las verduras se aderecen lentamente en su propio jugo. El resultado es realmente bueno.
En los aperitivos, que toman con la mano, destacan las samosas de verduras, unas empanadillas crujientes rellenas de verduras y patata; y las pakoras, verduras variadas rebozadas en harina de garbanzos.
A continuación, los platos preparados en un tandoor, un horno de barro que se puede ver tras un cristal al fondo del comedor. Estos platos aparecen en la mesa con una bonita presentación en handy–sydcri, como unas pequeñas fondues de cobre.
Así se degustan el tikka, una rica brocheta de pollo marinado con comino, perejil y masalas; muy ricos los pinchos de cordero macerados en yogur, o el palak paneer, queso fresco cocinado en una salsa de espinacas y especiado.
Entre los curries, con un punto suave y delicioso, el murgh maskawalla es el clásico pollo a la mantequilla; o el tradicional roganjosh, cordero cocinado con cebollas y especias a fuego lento.
En cuanto al arroz, se utiliza el clásico de la India, el basmati, de grano largo, estrecho y muy aromático. Sirve de base para preparar los biryanis, de cordero, pollo, gambas o verduras, recubiertos por un naan, una capa de pan crujiente que, al romperse, deja escapar los intensos aromas del plato. Una delicia.
En cuanto a los postres, muy dulces quizá para el gusto español, son tradicionales las bolitas de dulce de leche en almíbar y el refrescante helado de pistacho indio.
Para no perderse nada de esta cocina, una buena recomendación es cualquiera de los dos menús: el Jaipur, que cuesta 28 euros; y el Maharaj, por 34 euros. En cualquier caso, no se preocupe por los platos picantes, porque vienen señalados en la carta.
Destaca en este restaurante el servicio, agradable y profesional, así como la bien seleccionada carta de vinos. Y, dentro de la tradición india, aparece una selección de platos vegetarianos y ensaladas templadas.
Lujo asiático
Pero si Mumbai Massala sorprende agradablemente por su buena cocina, también lo hace por su decoración. Realizado por el estudio de Ignacio García Vinuesa y Juan Sobrino, está envuelto en la tradicional riqueza de las sedas y colores de la India, con cuatro ambientes diferenciados por colores.
A modo de cuadros cuelgan de las paredes los tradicionales saris de seda bordados a mano con pedrería; incluso el techo está recubierto por una camba confeccionada con tela de sari bordada. Todo con los suelos de mármol verde, traído especialmente de la India. Para tamizar este colorido, el beige impera en las paredes estucadas, en los manteles de organza con cristalitos incrustados y en la vajilla.
Dividido en dos pisos, el inferior dispone de dos comedores privados. Un lugar privilegiado es la mesa frente a la cocina, donde el asiento es un antiguo columpio de los que se utilizaban en los jardines de los palacios de la India.
Con entrada independiente desde la calle y un horario de apertura más amplio, Mumbai Massala tiene un snack bar, con una original decoración inspirada en el cine indio. Allí se puede tomar el aperitivo, una copa, o degustar algunos de los platos del restaurante.
Vogue
Mumbay Massala Un aire muy exótico
Paredes envueltas por preciosas telas indias en sedas lujosamente bordadas, sillas de armazón plateado y tapizadas con saris en distintos colores, mosaicos de colores convertidos en lámparas de fabricación artesanal, mantelerías de organiza incrustada de cristalería... Mumbay Massala es un verdadero delicatessen para los sentidos. Su decoración Holly, que significa festival de colores y de la amistad, viene acompañada por una exquisita cocina hindú, del Noroeste de la India, concretamente, y combinada con el método Dum Pukt, basado en la cocina a fuego lento con el fin de preservar la pureza de los alimentos.
No hace ni dos meses que abrió sus puertas y ya se ha convertido en uno de los locales de moda de la capital madrileña, contando entre sus clientes con algunos diseñadores y modelos españolas y Nacho Duato. ¿A qué se debe ese éxito? Al impresionante ambiente que han creado Ignacio García Vinuesa y Juan Sobrino, guiados por sus propietarios; al excelente trato de su variopinto servicio formado por 11 camareros y 2 encargados de todas las nacionalidades habidas y por haber; y, por supuesto, a su cocina. 6 cocineros, seleccionados en La India tras un arduo trabajo, son los que dan vida a los fogones.
Mumbay Massala cuenta con tres ambientes: el restaurante al que se accede a través de la puerta principal, una zona más íntima que se encuentra en el sótano, cubierta de saris indios y reservada, por esta razón, a los no fumadores; y un snack bar decorado con posters de las películas más famosas en la India durante los años sesenta y setenta donde puede picarse mientras se degusta un buen té.
El restaurante ofrece actualmente dos menús degustación (28 euros y 34 euros) que en breve se completarán con un menú de mediodía (aprox. 23 euros). Precio medio a la carta: 37 euros.
Especialidades: Samosas de verduras y cordero, todos los tandoor, el Biryani de cordero, el pollo Tikka y las bolitas de dulce de leche en almíbar.
Sugerencias: Prueba la mesa del columpio. Si quieres celebrar un cumpleaños especial reserva una de las salas del restaurante, será inolvidable.
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